SI A LA UNIDAD, A LA CONCILIACIÓN Y A LA INSTITUCIONALIDAD; NO A LA INSUBORDINACIÓN, INJUSTIFICADA Y PREPOTENTE.

ContigoNews.com octubre, 24, 2021

Por Federico Pinales

            Por más de 30 años he venido observando la forma olímpica y perversa, cómo un reducido grupo de mal llamados periodistas, a los cuales debíamos nombrarlos sádicos morales, han logrado perpetuarse en el control del algunas dependencias de Colegio Dominicano de Periodistas(CDP), sobre la base de la manipulación, la retractación, la calumnia, el caliesaje, la descalificación y el irrespeto  abusivo a las autoridades nacionales electas por las mayorías de sus miembros.

Esos métodos bajos y aborrecibles empezaron a  ponerse en práctica desde 1985, dentro del Sindicato Nacional de Periodistas Profesionales (SNPP).
Fueron sus iniciadores José Alberto León Sánchez, que en paz descanse, y David Lorenzo, quién todavía hoy, casi 35 años después, sigue en el mismo Caballo, clavándole con las mismas espuelas,
Esas malas artes las exportaron a Nueva York, con tan buenos resultados, que increíblemente todavía siguen cosechando éxitos, porque siempre encuentran una mampara tras la cual esconderse para no ser descubiertos.
Aunque todos se iniciaron dentro del Movimiento Marcelino Vega, la mayoría ha migrado a otros grupos, mayoritariamente a  Convergencia.

Esos “angelitos inmaculados” ponen y quitan directivas en Nueva York.
No han respetado ninguna de las directivas del Marcelino Vega durante los últimos 16 años, sin ninguna consecuencia.
En nombre de la unidad y la conciliación, algunos miembros hemos asumido el papel de los masoquistas, a solicitud de algunos dirigentes nacionales entregados a las buenas causas del CDP, pero desconocedores de las campañas bestiales, de descrédito que hemos tenido que soportar, sin que nunca se nos haya ocurrido judicializar a nadie, porque al fin y al cabo” todos somos periodistas.

Mercedes Castillo, actual presidenta del CDP a nivel nacional e internacional, una de las figuras nacionales más irrespetadas por los presentes y pasados dirigentes locales, se encuentra en Nueva York y me ha invitado a participar en algunos encuentros que está sosteniendo con diferentes sectores de la Seccional de aquí.
Estoy evaluando su solicitud, a ver si  todavía la puedo seguir acompañando en su papel de masoquista moral.

Sentarse en la misma mesa con enemigos públicos jurados, que te hayan faltado el respeto pública y privadamente en diversas circunstancias y en diferentes escenarios, es un hueso duro de roer y ya mis dientes no están tan afilados para tanto.
A mi amiga y presidenta yo la estimo mucho, pero ya a mi madera de masoquista, no le queda más corteza.

A solicitud suya, yo bajé el nivel de la confrontación, que inicié, precisamente en su defensa.

A solicitud suya, también escribí aquella nota conciliatoria, llamando a reconocer el triunfo de la última pantalla impuesta, y ustedes vieron cuál fue la respuesta. Aceleraron una juramentación  reñida con el más elemental sentido de la institucionalidad y de respeto a las máximas autoridades nacionales.

Ante semejante conducta, yo debo ser coherente con lo que ha sido mi línea institucional.
La decencia no puede confundirse con la debilidad.
Llegó el momento de ponerse los pantalones y quitarle las garrapatas al buey.

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