Las vacunas son la forma más efectiva de prevenir una enfermedad, discapacidad o muerte.

ContigoNews.com febrero 01, 2022

Por Ana María Toribio

Las vacunas son la forma más efectiva de prevenir millones de casos de enfermedad, discapacidad o muerte. 

Nueva York. -Las vacunas salvan vidas, hay que vacunarse y así evitar muertes inútiles por la negativa a vacunarse. Es para mí ilógico, aunque respeto la decisión de cada cual, pero considero irracional perder empleos de muchos años de labor en determinadas compañías perdiendo sus beneficios o la mayoría de estos, por el solo hecho de no querer vacunarse; perder la vida dejando hijos huérfanos, padre, madre, abuelos, amigos entrañables por el solo hecho de no aceptar vacunarse.

En el 2020 se celebró el 40º aniversario de la erradicación de la viruela gracias a las vacunas, además de erradicar la viruela, con las vacunas se ha podido controlar otras como la rabia, el cólera, el tétanos, la difteria, la peste, la tuberculosis, el tifus, la poliomielitis, el sarampión, las paperas, la rubéola, la meningitis, la hepatitis A y B y la gripe. También hay vacunas contra la pulmonia, para tóxicos, como venenos de serpiente, o para alérgenos como el polen y la mas reciente y polemica, vacuna contra el Covid-19.

En los últimos años ha tomado fuerza el movimiento antivacunas que son aquellas personas que se oponen a la vacunación por diferentes razones (por religión, falta de confianza en las instituciones gubernamentales, por violación al derecho de decisión, por inseguridad de las vacunas, por temor a la recciòn que tengan, o simplemente por egoísmo). En 2019, coincidiendo con el dramático resurgir del sarampión en todo el mundo —más de 140.000 muertes—, la OMS catalogó a este movimiento como una de las diez principales amenazas para la salud en el mundo. A raíz de la pandemia de COVID-19 su presencia mediática ha aumentado, llegando a protagonizar manifestaciones en ciudades de todo el mundo.

Desde que se inventó la primera vacuna hasta nuestros días, las vacunas permiten prevenir decenas de infecciones diferentes. Según la OMS, solo la del sarampión salvó 23 millones de vidas entre 2000 y 2018, especialmente niños. Además, señala que con un programa de vacunación adecuado se podría evitar que 24 millones de personas caigan en la pobreza en países en desarrollo y es que, aunque la inmunización con vacunas evita de dos a tres millones de muertes al año, según las estadísticas, todavía hay casi 20 millones de lactantes en el mundo sin acceso a las vacunas básicas.  Las vacunas son herramientas poderosas, efectivas y económicas para prevenir enfermedades, la muerte y la pobreza.

Considero que es bueno que se nos respete el derecho a la elección, si queremos vacunarnos o no, pero es una forma muy egoísta de querer luchar contra el derecho que nos asiste pasando por encima de los demás, dejando dolor, tristeza y muerte por donde pasa cada uno de los que promueven la no vacunación, esos que con su movimiento anti vacuna arrojan a la muerte a miles de personas que erróneamente se llevan de sus ideas.

Ahí está la historia, que no nos deja mentir. Las vacunas, han logrado salvar la vida, han detenido el brote de muchas enfermedades como la que estamos librando actualmente contra el Covid-19. Hay que recordar que, al inicio de la pandemia, aquel que era diagnosticado con Covid-19, era una sentencia de muerte, salvo algunas excepciones. Recordemos que aquel que era entubado con el propósito de tratar de salvarle la vida contra el Covid, muy difícil vivía para volver a ver a sus seres queridos.

Recordemos como el temor se apodero de la población. El que se enfermaba de Covid o de cualquier otra dolencia, la última opción era buscar ayuda en un hospital por el temor de que lo internaran, porque estaban seguros de que morirían allí, solos y lejos de sus familiares y amigos entrañables. Y, aun así, los movimientos anti vacunas continúan promoviendo la muerte, inclusive entre los suyos. Promueven la muerte porque luchar por sus derechos no les confiere arrastrarse o arrastrar a otros a sus equivocadas e irracionales convicciones. Las cosas cambiaron desde que se inventò la vacuna contra el Covid-19. Una vacuna a vapor o no, como pienzan muchos, dejò el temor de morir atràs, las muertes por Covid se redujo considerablemente al colmo de gripalizar sus efectos.

Es decir,  la persona que ahora da positivo al virus del Covid, sus efectos son como de una gripe, que en algunos casos los sintomas podran ser leves o màs fuertes, pero se està convencido de no morir de Covid, amenos que rehusen a vacunarse y que ademàs, tengan condiciones de riesgos.

Por eso considero ridìculo, y que me excusen los antivacunas, renunciar a sus empleos porque les exigen la vacuna. Gastase sus ahorros a raíz de esto. Perder sus beneficios de años trabajados, y después emprender la búsqueda de un nuevo empleo si es que tiene la edad y la energía para hacerlo, es solo un ejemplo de los tantos, que arrojan las estadísticas de los movimientos que promueven la no vacunación.

Es cuestión de analizar fríamente los hechos de la historia y de nuestra realidad actual.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una vacuna es cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos. Puede tratarse, por ejemplo, de una suspensión de microorganismos muertos o atenuados, o de productos o derivados de microorganismos. El método más habitual para administrar las vacunas es la inyección, aunque algunas se administran con un vaporizador nasal u oral.

El departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos (HHS) divide a las vacunas en cuatro tipos:

Vacunas vivas atenuadas: Utilizan una forma debilitada (o atenuada) del germen que causa la enfermedad. Dado que son muy similares a la infección natural que ayudan a prevenir, crean una respuesta inmunitaria fuerte y de larga duración. Una o dos dosis pueden proteger durante toda una vida contra un germen y la enfermedad que causa. Protege contra sarampión, paperas, rubéola, viruela, varicela o fiebre amarilla.

Vacunas inactivadas: Utilizan la versión muerta del germen que causa la enfermedad y no suelen proporcionar una inmunidad tan fuerte como la de las vacunas vivas. Es posible que requieran varias dosis con el tiempo (vacunas de refuerzo) para tener una inmunidad continua. Protege contra hepatitis A, gripe (solo vacuna inyectable), polio (solo vacuna inyectable) o rabia.

Vacunas de subunidades, recombinantes, polisacáridas y combinadas: Utilizan partes específicas del germen, como su proteína, azúcar o cápsula (una carcasa que rodea al germen) y ofrecen una respuesta inmunitaria muy fuerte. Pueden usarse en prácticamente cualquier persona que las necesite, incluso en aquellas con sistema inmunitario debilitados o problemas de salud a largo plazo. La única limitación es que, en muchos casos, requiere de vacunas de refuerzo. Protegen contra hepatitis B, VPH (virus del papiloma humano), tos ferina, entre otras.

Vacunas con toxoides: Utilizan una toxina (producto nocivo) fabricada a partir del germen que causa la enfermedad. Crean inmunidad a ciertas partes del germen en lugar de al germen en sí y la respuesta inmunitaria va dirigida a la toxina. Es posible que necesite vacunas de refuerzo para mantener la protección y se utilizan para proteger contra la difteria o el tétanos.

No me cansaré de repetir hasta el cansancio, «las vacunas salvan vidas».

Foto: La Enfermera Registrada Maryan-Rouse Martinez vacunando a su madre Ana Maria Toribio

 

96 Vistas
A %d blogueros les gusta esto: