Gina Haspel, nominada de Trump para dirigir la CIA, promete no emplear la tortura en interrogatorios

ContigoNews 09 mayo, 2018

Nueva York. – Menos de tres horas duró la audiencia de Haspel en el Comité de Inteligencia, donde los senadores insistieron con sus preguntas en la moralidad en el uso de torturas para obtener información de los detenidos. Ahora será el Senado quien decida si ratifica a quien sería la primera mujer en estar al frente de la Agencia Central de Inteligencia.

El Comité de Inteligencia del Senado interroga este miércoles a la controvertida Gina Haspel, quien fue nominada por el presidente Trump para ocupar la dirección de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Entre algunas de sus respuestas, Haspel aseguraba que no retomará los métodos de torturas durante los interrogatorios que tanta polémica han generado tras conocerse su nominación.

En la sala, antes de que iniciara el interrogatorio, algunas imágenes de televisión mostraban a personas sentadas con franelas en las que se leían mensajes de protesta sobre este tema: «Detengan las torturas, detengan a Gina», era uno de ellos.

El senador republicano Richard Burr, presidente de este comité, dio inicio a la sesión pasadas las 9:30 am. «Esta audiencia no es sobre los programas aplicados, es sobre la mujer que tenemos sentada en frente», dijo en sus palabras de arranque, al destacar a Haspel como la «más calificada para ocupar el puesto». Precisó que las decenas de preguntas que se escucharían estarían centradas en cómo liderará la agencia.

El demócrata Mark Warner, vicepresidente del comité, ratificó la experiencia en la CIA que tiene Haspel para ocupar el cargo. Aseguró que el programa de interrogatorios en el que se le vincula era un «error» y no debe ser aplicado nuevamente. De igual forma dijo que quería saber cómo veía ella su relación con el presidente y cómo reaccionaría si Trump le dijera que algo es mala idea o le pidiera algo moralmente cuestionable. Además aseguró que esperaría que Haspel mantuviera «su compromiso» para continuar con la investigación sobre la interferencia rusa en las elecciones.

«Mi límite moral es alto. No podría permitir que la CIA retome actividades que yo considere inmoral, aún cuando sean legales. Absolutamente no lo permitiré», reafirmó. Dijo además que «no dejaré que se retome» el programa de interrogatorios con torturas para detenidos.

«No creo que la tortura funcione», respondió después a la incisiva senadora demócrata Kamala Harris, aunque admitió que con ella obtuvieron «información valiosa» tras los interrogatorios a miembros de la red terrorista al-Qaeda.

«Mi vida en la agencia ha superado todas mis expectativas», dijo Haspel en sus palabras al hacer un recorrido de sus 33 años de carrera, 32 de los cuales trabajó como oficial encubierta. «Conozco a la CIA como la palma de la mano, conozco las amenazas», agregó. Haspel aseguró que entiende la importancia de que los estadounidenses la conozcan para que así puedan juzgarla y precisó que se siente orgullosa de su papel en la agencia.

Haspel, de 61 años, ocupa actualmente el puesto de directora interina desde que Mike Pompeo pasó al frente del Departamento de Estado tras el despido de Rex Tillerson.

La campaña de lobby por Haspel ha sido objeto de escrutinio por los demócratas, que han pedido que se desclasifiquen los documentos sobre el rol de Haspel en el programa de interrogatorios. Aseguran que la gente debe conocer más del perfil de esta mujer antes de que se haga cargo de la inteligencia estadounidense.

Su designación fue apoyada en una carta que firmaron más de 50 ex oficiales de seguridad nacional de gobierno demócratas y republicanos. Entre ellos los exdirectores de la CIA John Brennan, Leon Panetta, George Tenet y Michael Hayden. También el ex director de inteligencia nacional de Barack Obama y crítico de Trump, James Clapper.

Su pasado

Haspel ha sido cuestionada por su rol en la aplicación de tácticas de interrogatorio usadas por la agencia tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas y que han sido considerados como una forma de tortura; también ha sido señalada por destruir los video de la agencia sobre esos interrogatorios mientras dirigía las operaciones en una «sede oculta» de la CIA en Tailandia en 2002.

Algunas de esas técnicas son, por ejemplo, la conocida como ‘waterboarding’ en la que la persona es acostada e inmovilizada en una tabla que está ligeramente inclinada de forma que la persona queda boca abajo. Una vez en esa posición le lanzan agua en la cara, que entra por la nariz y la boca, y y causa ahogamiento.

Estas prácticas fueron ilegalizadas por la administración de Barack Obama en 2009. Y el Congreso aprobó en 2015 una ley que las prohibía.

Que esta mujer quede al frente de la CIA es especialmente preocupante, pues el propio presidente Donald Trump ha dicho en varias ocasiones que estaría a favor de torturar a los sospechosos de terrorismo. «Si me preguntan, sí funciona. Absolutamente siento que funciona», dijo en su primera entrevista como presidente al canal de noticias ABN News.

Cuando se conoció la nominación de Haspel se reactivaron denuncias en su contra de parte del Centro Europeo de Derechos Constitucionales y Humanos (ECCHR). Fiscales federales alemanes comenzaron a revisar las solicitudes de arresto contra ella en 2017. Eso implica que de pisar Alemania podría ser arrestada.

Univision

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