El decreto exige que las mujeres solo muestren los ojos y apuesta por usar el burka de pies a cabeza, evocando así restricciones similares contra las mujeres en el régimen anterior de 1996 y 2001.

“Queremos que vivan con dignidad y seguridad”, dijo Khalid Hanafi, ministro interino del Esparcimiento y la Virtud.

Los talibanes ya habían tomado otras decisiones en contra de los derechos de las mujeres, como cerrar las escuelas para niñas a partir del 6° grado. El incumplimiento de su promesa de no recrudecer su política misógina provocó el rechazo de la comunidad internacional. Como consecuencia, el régimen enfrenta dificultades para que se les otorguen posibles donaciones internacionales en un momento en que el país está sumido en una crisis humanitaria.

“Para todas las mujeres afganas dignas, es necesario usar hiyab y aún mejor si el hiyab es chadori (burka de pies a cabeza), lo cual es parte de nuestra tradición y es respetuoso”, dijo Shir Mohammad, funcionario del ministerio del Esparcimiento y la Virtud.

“Aquellas mujeres que no sean muy mayores o que  sean muy jóvenes deben cubrirse la cara, excepto los ojos”, agregó.

El decreto añade que si las mujeres no tienen ningún trabajo relevante fuera del hogar, es mejor que no salgan a la calle. “Los principios islámicos y la ideología islámica son más importantes para nosotros que cualquier otra cosa”, dijo Hanafi.

Los talibanes fueron derrocados en 2001 por una coalición liderada por Estados Unidos en su ofensiva contra Al Qaeda tras los ataques de Washington y Nueva York, pero regresaron al poder después de la caótica retirada de Estados Unidos el año pasado.

Desde que asumieron el poder en agosto de 2021, los talibanes han sufrido luchas internas en su transición de la guerra al Gobierno, enfrentándose los más radicales con los pragmáticos.

Muchos jóvenes, como Sirajuddin Haqqani, están educando a sus niñas en Pakistán, luego de que las mujeres afganas fueran blanco de decisiones restrictivas de sus derechos como la decisión de que se les prohiba ir a la escuela a partir del sexto grado.

[Los talibanes permiten que las afganas acudan a la universidad, aunque con muchas restricciones]

Si bien las universidades abrieron a principios de este año en gran parte del país, los talibanes han mantenido una conducta y decisiones erráticas, desde que asumieron el poder. Si bien un puñado de provincias continuó brindando educación para todos, la mayoría cerró instituciones educativas para niñas y mujeres.

El régimen talibán, que se guía por lo que dicta la religión, teme que seguir adelante con la inscripción de niñas más allá del sexto grado podría quitarle el apoyo de su base rural, dijo Hashmi. En la capital de Kabul, las escuelas privadas han funcionado sin interrupción.