Reflexionando desde mi curul……dedicado al Dia de la Tierra

ContigoNews.com junio 29, 2020

Día del Arbol en la República Dominicana, es conmemorado a nivel mundial como el Día de la Tierra.

REFLEXIONANDO DESDE MI CURUL
Por Zunilda Mercedes Fondeur

Mantengo vivos los recuerdos de los actos solemnes conmemorando el Día del Arbol de mi niñez, reverentemente y tanto es así, que izábamos la bandera en la escuela y cantábamos el himno dedicado a los frutos de la madre tierra, como solíamos hacerlo en otros actos de elevado nivel de seriedad, como los días de la patria..

Esos valores que conservo en los recuerdos de la primera niñez, como un tesoro invaluable, puede que sea parte de las bases sustentadoras de mi respeto, amor y conexión con los
árboles y las plantas en general.

Cuando mi compañero y yo solíamos viajar en el interior de nuestro amado país, en ocasiones le pedía que se detuviera para admirar y abrazar los árboles.

Doy fe y testimonio de lo energizada que salía de esos abrazos, porque al igual que el género animal, del que formamos parte (Homo sapiens; claro) están formados por células y no podemos soslayar que proporcionan el aire límpio que respiramos.

Sí, creo que la terapia del árbol es posible y opino que mientras más viejos, son mas poderosos, porque han sabido lidiar con todo tipo de tempestades y desastres ecológicos.

Muchos afirman que tengo buenas manos para sembrar, que todo lo que siembro prende y crece, pero estoy segura de que el amor interviene, porque las plantas sienten que las amo y protejo.

Cuando llego a nuestro hogar en Nueva York, las plantas me hacen sentir su alegría, pese a que en mi ausencia Luisa Carvajal, mi querida amiga, le da vueltas y las moja, porque sabe que a mi hijo a veces se le olvida echarle agua.

Lo mismo ocurre cuando vuelvo a la casa en Orlando, Florida, siento que las plantas me gritan: Auxilio!, incluyendo la grama del patio y jardín.

Para fortalecer aún mas mi tesis, inconsultamente traigo como invitada a esta columna a mi queridísima colega y amiga Ana Maria Toribio, quien ha desarrollado tan profundamente su conexión con los árboles, que ha comprobado teorías sanadoras y a las pruebas les remito…

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Ana Maria Toribio
7 h ·
MIS TESTIMONIOS HOY DIA DE LA TIERRA

Mis amigos de FB, un saludo emotivo para todos ustedes. Hoy en la celebración del Día de la Tierra quiero compartir con ustedes mi realidad, mis vivencias, mis experiencias y mis cambios emocionales y físicos desde que comencé a practicar la sanación con la energía de los árboles.

Comenzaré con el más reciente testimonio el cual ocurrió ayer domingo. Me levanté con un fuerte dolor en la raíz de mi columna vertebral. No podía inclinarme a amarrar los cordones de mis tenis, no podía bajar de mi cama sin que sintiera un fuerte dolor en la columna, no podía caminar como normalmente lo hago, no podía hacer movimientos bruscos o rápido con mis caderas, en fin, sentía fuerte molestia en mi espina dorsal que me cambiò la expresión de mi rostro.
Mi compañero de vida, Dilone Méndez, me ayudó a la simple y cotidiana actividad de amarrarme los cordones de mis tenis y, además, poner crema en mis pies y piernas por los pantalones cortos que tenía puesto y debía proteger mi piel de los rayos ultravioletas. Después de la bondad de mi cooperador, me dirigí al parque Fort Tryon, mi favorito y más cerca de mi casa.

Pensé que, dentro de la naturaleza, solicitaría la ayuda de un especialista en estos menesteres que tuviera que ver con los huesos. Y no me quedó dudas, cuando elegí el árbol de mi sueño, este árbol fue el responsable de que yo escribiera mi primer libro titulado “La Terapia del Árbol” por eso lo nombre con ese nombre, porque lo vi en mis sueños. Este árbol fue también el que me compuso el quinto lumbar que me había roto en una caída tres años atrás al caer por los escalones de mi edificio y quedar sin poder moverme. En ese entonces me abracé a ese árbol y le pedí por favor que me diera su energía para que sanara mi columna o lo que pasara en ella, que me impedía caminar normalmente. Me sanó después de varias terapias asistiendo a él y sin consultar ningún otro especialista tradicional. Por eso ésta vez, fui directamente a él.

Al llegar, lo primero que hice fue decirle mentalmente el motivo por el cual estaba ahí. Pegué mi espalda a su corteza. Cerré mis ojos y me concentré en pedirle su intervención para que sanara mi columna y poder caminar y hacer todas mis actividades sin ninguna molestia. Le recordé que creía en él por qué una vez me curó mis dolencias. Así pasaron 15 minutos. Traté de bajar, simulando querer amarrar los cordones y pude hacerlo, me senté en una piedra a ver si podía hacerlo sin molestia y lo hice. Supe que ya estaba lista, pero quise reforzar un poco más la sanación y lo abracé por 5 minutos más. En total, en 20 minutos estuve sana, sin dolor en mi columna vertebral y lista para mis actividades cotidianas.

De todos modos y para aprovechar aún más la energía que emanan estos seres divinos de la naturaleza, me fui a otro lado del parque, después de despedirme y dar profundas gracias a mi Dr. Árbol. Me acosté en un banco rodeada de árboles y tomando la fresca briza que ellos me proveían por unos 20 minutos más. Después me levanté de allí y llegué a mi apartamento y le dije a mi compañero: “Viste como me fui adolorida? Ahora mira como llegué feliz y lista para que nos vayamos a pasear”.

Les sugiero mis amigos de FB, que tengan una mente abierta y traten las terapias alternativas, que son muchas, porque todas tienen mucho que ofrecer y no causan efectos secundarios, ni están en contra de ninguna creencias religiosas o espirituales.

En otro momento les contaré más experiencias de mi parte y de otras personas que han tratado la terapia de los árboles.

Feliz Día de la Tierra.

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