Nicaragua: la cuna de la revolución sandinista se declara en rebelión ante Daniel Ortega

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ContigoNews 14 mayo, 2018

MASAYA, Nicaragua-. La sangre de Heriberto Antonio Rodríguez sigue fresca en el pavimento. Sobre el charco rojo los vecinos de Masaya colocaron flores recién cortadas y una pequeña cruz con una inscripción que le solicita a Dios que “lo tenga en su santa gloria”. Alrededor del altar callejero decenas de personas culpan a gritos a la Policía Nacional de Nicaragua por el asesinato de este hombre de 42 años. Esta ciudad, ubicada a 30 kilómetros al sur de Managua, amaneció convulsa el domingo.

Hasta hacía unas pocas horas, los enfrentamientos entre los ciudadanos contra los antimotines y las turbas del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo han cesado. Las hostilidades duraron alrededor de 20 horas, desde las once de la mañana de este sábado hasta la madrugada del domingo. El sacerdote católico Bismarck Conde y la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) lograron conseguir una tregua con el comisionado general Ramón Avellán para la escalada violenta que, además de un muerto, dejó alrededor de 150 heridos, saqueos a comercios, incendios y destrucción de edificios.

A las nueve de la mañana del domingo, los rastros de la violencia seguían frescos como la sangre de Heriberto. Las barricadas levantadas con adoquines cortaban el paso en las principales calles y barrios de Masaya. Barreras con perfección casi arquitectónica en todos los flancos, pese a que fueron erigidas bajo el siseo de las balas y el retumbo de las bombas lacrimógenas. Muy distintas a las levantadas en otras ciudades de Nicaragua para defenderse de la represión del gobierno Ortega-Murillo hace un mes, donde estos fortines no suelen ser tan elaborados. La maestría de los masayas para levantar barricadas con tanta rapidez y lógica defensiva muy bien pensada delatan su pasado insurreccional y guerrillero.

Una vecina colocó una cruz, flores y velas sobre el charco de sangre de l víctima que dejaron los enfrentamientos del sábado en Masaya.Wilfredo Miranda.

Los disturbios de este fin de semana iniciaron en Monimbó, el mismo barrio donde en 1978 fue gestada la insurrección final contra la dictadura somocista. La dinastía familiar de Somoza empezó a ser derrocada con las bombas de contacto que los artesanos de este barrio fabricaban para luego arrojarlas contra la Guardia Nacional somocista desde las barricadas. Esas barreras monimboseñas le han dado la fama a Masaya de pueblo bravo y gente brava. Monimbó era hasta hace un mes bastión sandinista leal a Daniel Ortega y Rosario Murillo. Pero la represión, que ha liquidado a cinco personas en Masaya y a más de 50 en todo el país, ha acabado abruptamente el apoyo.

“Que Daniel Ortega y la Chayo (Rosario) Murillo se den cuenta del pueblo que perdieron”, vociferaban los vecinos en torno a la sangre de Heriberto, asesinado por un certero disparo en la cabeza. Mirna Palacios vio caer a Heriberto frente a la puerta de su casa. De la misma forma que en los setenta miró caer a otros guerrilleros sandinistas.

“Antes que muriera hubo una balacera y yo me quité de la puerta por el peligro de una bala. Cuando me asomé por la ventana lo vi a él (Heriberto). No andaba ni una piedra en la mano”, cuenta Palacios indignada. “Venía caminando cuando cayó”.

Univision