MIS TESTIMONIOS HOY DIA DE LA TIERRA

ContigoNews.com junio 29, 2020

MIS TESTIMONIOS HOY DIA DE LA TIERRA

Por Ana Maria Toribio

Mis amigos, un saludo emotivo para todos ustedes. Hoy en la celebración del Día de la Tierra quiero compartir con ustedes mi realidad, mis vivencias, mis experiencias y mis cambios emocionales y físicos desde que comencé a practicar la sanación con la energía de los árboles.

Comenzaré con el más reciente testimonio el cual ocurrió ayer domingo. Me levanté con un fuerte dolor en la raíz de mi columna vertebral. No podía inclinarme a amarrar los cordones de mis tenis, no podía bajar de mi cama sin que sintiera un fuerte dolor en la columna, no podía caminar como normalmente lo hago, no podía hacer movimientos bruscos o rápido con mis caderas, en fin, sentía fuerte molestia en mi espina dorsal que me cambiò la expresión de mi rostro.

Mi compañero de vida, Dilone Méndez, me ayudó a la simple y cotidiana actividad de amarrarme los cordones de mis tenis y, además, poner crema en mis pies y piernas por los pantalones cortos que tenía puesto y debía proteger mi piel de los rayos ultravioletas. Después de la bondad de mi cooperador, me dirigí al parque Fort Tryon, mi favorito y más cerca de mi casa.

Pensé que, dentro de la naturaleza, solicitaría la ayuda de un especialista en estos menesteres que tuviera que ver con los huesos. Y no me quedó dudas, cuando elegí el árbol de mi sueño, este árbol fue el responsable de que yo escribiera mi primer libro titulado “La Terapia del Árbol” por eso lo nombre con ese nombre, porque lo vi en mis sueños. Este árbol fue también el que me compuso el quinto lumbar que me había roto en una caída tres años atrás al caer por los escalones de mi edificio y quedar sin poder moverme. En ese entonces me abracé a ese árbol y le pedí por favor que me diera su energía para que sanara mi columna o lo que pasara en ella, que me impedía caminar normalmente. Me sanó después de varias terapias asistiendo a él y sin consultar ningún otro especialista tradicional. Por eso ésta vez, fui directamente a él.

Al llegar, lo primero que hice fue decirle mentalmente el motivo por el cual estaba ahí. Pegué mi espalda a su corteza. Cerré mis ojos y me concentré en pedirle su intervención para que sanara mi columna y poder caminar y hacer todas mis actividades sin ninguna molestia. Le recordé que creía en él por qué una vez me curó mis dolencias. Así pasaron 15 minutos. Traté de bajar, simulando querer amarrar los cordones y pude hacerlo, me senté en una piedra a ver si podía hacerlo sin molestia y lo hice. Supe que ya estaba lista, pero quise reforzar un poco más la sanación y lo abracé por 5 minutos más. En total, en 20 minutos estuve sana, sin dolor en mi columna vertebral y lista para mis actividades cotidianas.

De todos modos y para aprovechar aún más la energía que emanan estos seres divinos de la naturaleza, me fui a otro lado del parque, después de despedirme y dar profundas gracias a mi Dr. Árbol. Me acosté en un banco rodeada de árboles y tomando la fresca briza que ellos me proveían por unos 20 minutos más. Después me levanté de allí y llegué a mi apartamento y le dije a mi compañero: “Viste como me fui adolorida? Ahora mira como llegué feliz y lista para que nos vayamos a pasear”.

Les sugiero mis amigos, que tengan una mente abierta y traten las terapias alternativas, que son muchas, porque todas tienen mucho que ofrecer y no causan efectos secundarios, ni están en contra de ninguna creencias religiosas o espirituales.

En otro momento les contaré más experiencias de mi parte y de otras personas que han tratado la terapia de los árboles.
Feliz Día de la Tierra.

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