Honremos a la mujer a través de la Virgen de la Altagracia en su día.

Por Ana María Toribio

La Virgen de la Altagracia, venerada por los dominicanos y por el mundo en sus diferentes nombres. La nuestra, muestra la imagen de una mujer con su bebé recién nacido en un pesebre y se deja acompañar de un hombre, que según la biblia se llama José. En la forma en que ella une sus manos en reverencia a una vida pura que está en presencia de ella, el lugar humilde de donde, supuestamente dio a luz, que, según la imagen, es un criadero de chivos u ovejas en ese entonces, nos deja una tarea para reflexionar.

La Virgen de la Altagracia es el símbolo de la pureza que toda mujer lleva dentro. Olvidémonos de la parte sexual, que, si fue o no verdad, que salió embarazada sin contacto sexual directo con el órgano sexual del hombre o por técnicas del modernismo, lo importante aquí es, que toda mujer lleva una pureza de alma, vida y corazón que hay que respetar y admirar. Cuando a una mujer se trata con dulzura, respetuosamente y sin el abominable desenfreno de la codicia carnal, es mucho lo que una mujer puede ofrecer para hacer feliz a su compañero…dije compañero. No dije esposo, no dije pareja, no dije marido. Un compañero, estará al lado de la mujer pase lo que pase. Esté enferma, muy delgada, pasadita de libras, etc., ese compañero estará ahí para ella y ella estará ahí para él.

La Virgen de la Altagracia, representa a la madre abnegada, al amor sin condiciones para sus hijos y para su familia en general. No se negocia ese amor tan profundo y verdadero por los hijos, no se negocia el cuidado ofrecido, no se negocia las atenciones, las buenas intenciones, los pensamientos constantes de bienestar, las oraciones secretas para que siempre le vaya bien en sus aspiraciones. La Virgen de la Altagracia, representa al mundo y su población que viene de un vientre femenino, el vientre de la madre. Una madre que hay que venerar, respetar, admirar y amar por sobre todos los conflictos que se den en la familia y en el mundo.

Ese hombre que está a unos pasos de ella en la parte detrás, significa que siempre la mujer debe estar al frente y custodiada por el hombre, en la mejor y más noble intención de protección. Ese hombre tiene y debe estar junto a su compañera e hijos dándole el soporte y la cooperación en bien de la unidad familiar. Por estas razones de amor y espiritualidad, El presidente Donald Trump debe reconsiderar sus planteamientos sobre las deportaciones de tantos hombres y mujeres dignos de una sociedad, como la familia.

¿Por qué dar a luz una vida en un lugar de criaderos de ovejas? Esto solo significa el valor de la humildad, de lo poco que vale lo material cuando se trata de tener las mejores actitudes frente a las dificultades que encontramos en el camino. La humildad es premiada, no por los de aquí, sino por los de allá. Lo demustra la estrella que brilla y los ilumina desde lo alto, llámese Dios u Universo.

Honremos a la mujer a través de la Virgen de la Altagracia en su día.

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