carta de una madre a su hijo: que te destroza el corazón

Por Ana Maria Toribio

Es una carta al hijo desobediente que pasa de sus 20 años y que no se lleva de ningún consejo de parte de su madre, la cual ha agotado todos los recursos y formas de hacerle entender lo que es la responsabilidad, el respeto y los valores que forman al ser humano digno. Esta madre, es un ejemplo de las tantas madres solteras pasando la misma situación. Ella tuvo que tomar la decisión más dura de su vida, con la firme esperanza y como último recurso hacer, de que esta medida forme al hombre que quiere ver en su hijo.

A mi querido hijo:

Mi querido hijo, a mucho pesar, tengo la obligación de hacer por ti hasta lo que me rompa el corazón en mil pedazos. Como madre responsable de la labor que me ha tocado vivir a tu lado como tu madre, necesito y es mi deber, velar por tu desarrollo social e individual. Por tal razón tomaré una dura y dolorosa decisión, esperanzada de que la misma te hará recapacitar y evaluar la vida que llevas hasta ahora y la que te espera.

Hoy no verás el valor de esta decisión, pero en lo que transcurre el tiempo, al final de los días, verás la importancia que tendrá en el desarrollo de tu vida. Con esta decisión tú podrás valorar lo poco o mucho que hoy tienes: el amor de tu madre, el calor familiar, los consejos que te han dado quienes te queremos, el techo donde has vivido, la comida, la ropa y hasta a tus vecinos. Valorará los sacrificios de tus seres queridos por ti y para aportar a tu beneficio personal.

Esta decisión que tomaré para tu beneficio, en este momento tú pensarás que tu madre no te quiere, que no te entiendes, que yo no te valoro, que no te ayudo; pensarás que tu madre es tu enemiga número uno, que yo no soy buena contigo por el hecho de tomar tan drástica decisión. Solo te puedo sugerir una cosa, querido hijo, dale tiempo al tiempo.

Hay hijos que aprenden con un solo consejo que se le da o con una acción tomada; otros aprenden tropezando con la misma piedra una y otra vez, y aprenden la lección. Por esa razón y con el dolor más profundo de mi alma, yo tu madre que te ama más que nadie en el mundo, te dejo libre para que vuele fuera de casa, así, tomas control de tu vida lejos de aquí, sin el confort que brinda el regazo familiar, del hogar y la seguridad de quienes realmente te queremos.

Esta experiencia te ayudará a crecer y a valorar todo lo que hasta ahora has tenido y sobre todo a valorarte a ti mismo, a valorar tu capacidad y la confianza en ti.

Se despide con amor, hasta cuando decidas regresar reforzado de las cosas que aprendiste y que te harán un miembro digno y respetable de la sociedad que te ha visto crecer.

Tu madre que te ama y te amará siempre en esta vida.

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